jueves, 2 de junio de 2016

Cohetes renacentistas en la tierra de los vampiros

Algunos de los diseños de Haas
 

Cohetes renacentistas en la tierra de los vampiros


 En 1961, el profesor Doru Todericiu, de la Universidad de Bucarest, andaba buceando entre los polvorientos archivos de la ciudad rumana de Sibiu cuando se topó con un voluminoso manuscrito que parecía un compendio de dibujos y datos técnicos relacionados con la artillería. Ante los asombrados ojos del especialista, comenzaron a desfilar todo tipo de maravillosos y temibles artilugios, pero cuando la excitación se tornó en sorpresa fue al comprobar que los diseños mostrados incluían nada menos que la descripción de un cohete por etapas, lo que tratándose de un documento fechado en el siglo XVI resultaba poco menos que increíble.
Una vez descartado el que se tratase de una falsificación, la pregunta inmediata era quién fue el autor de semejante tratado de balística, cuyos detalles se adelantaban en casi un siglo a la primera descripción hasta entonces conocida de ese tipo de cohetes, que procedía de la Polonia de mediados del siglo XVII. La respuesta sirvió para presentar al mundo la figura de Conrad Rudolf Haas, un extraordinario ingeniero militar que trabajó para el ejército imperial austriaco del sacro emperador romano.
Los orígenes de Haas están envueltos en un cierto aire de misterio, ya que aunque probablemente nació cerca de Viena, no es segura su nacionalidad (tal vez fuese austríaco, pero también pudo ser transilvano de origen germano). Se sabe que era hijo de una familia acomodada, que a pesar del interés del chico por la alquimia intentó que se hiciese médico. Sin embargo, el joven Conrad se decantó por la carrera militar, sirviendo durante décadas en el ejército del emperador Fernando I, hermano de Carlos V.  En 1551, se trasladó a lo que hoy es Sibiu para hacerse cargo del arsenal de la ciudad, convirtiéndolo rápidamente en uno de los centros de tecnología militar de vanguardia más importantes de la época.  Fue allí, trabajando como ingeniero jefe de armamento, donde llevó a cabo muchos experimentos con diversos tipos de misiles y donde se cree que completó el famoso manuscrito.
Escrito en alemán, el impresionante tratado contiene detalles que resultan asombrosos, incluso para el nivel de un gran ingeniero renacentista. Así, sus diseños, centrados en la combinación de las técnicas de los fuegos artificiales con el armamento militar, no solo incluyen los fundamentos de los cohetes de varias fases sino también la descripción de mezclas de carburantes líquidos, de aletas en forma de ala delta y de toberas en forma de campana. La sugerencia de utilizar propelentes basados en compuestos de amonio en lugar de los habituales de salitre fue una genialidad insólita para la época. Sus dibujos de cohetes de varias fases no son en esencia muy distintos del aspecto de un moderno Titán o de un Saturno V, hasta el punto de que puede decirse que Haas se adelantó en cientos de años a las ideas de Robert Goddard, Konstantin Tsiolkovski o Hermann Oberth, por no mencionar más que a algunos de los más destacados pioneros en el campo de la astronáutica.
Algunos de los misiles de Haas fueron utilizados con éxito contra las tropas turcas, por lo que, a pesar de su profesión y de su pasado como oficial de la guardia imperial, el genial ingeniero puede que dudase del futuro de la humanidad en caso de que se siguieran desarrollando armas de semejante potencia. Quizá por eso escribiese, al final de su extraordinario tratado, las siguientes palabras:
«Pero mi consejo es más paz y que no haya guerra, dejando los rifles almacenados, de modo que la bala no se dispare, y la pólvora no se queme ni se moje, para que el príncipe conserve su dinero, y el jefe del arsenal su vida; este es el consejo que da Conrad Haas .»
Por desgracia, no consta que ni el emperador ni los príncipes de la tierra de los vampiros le hiciesen el más mínimo caso.
¡Hasta pronto!

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