viernes, 12 de febrero de 2016

¿Mapas de los antíguos reyes del mar?


Portada del libro de Hapgood
 
 

¿Mapas de los antiguos reyes del mar?


 
En 1966, salía a la luz en los Estados Unidos un curioso libro firmado por Charles H. Hapgood, con el llamativo título Maps of the Ancient Sea Kings: Evidence of Advanced Civilization in the Ice Age (*) en el que este profesor universitario defendía que varios de los mapas más famosos de la historia, incluyendo, entre otros, los portulanos medievales, el mapa de 1531 de Oronce Finé,  el de 1559 de Hadji Ahmed,  el de De Caneiro de 1502, el de Zeno de 1308 y, sobre todo, el de Piri Reis de 1513, eran copia de uno o varios mapas perdidos de la época helenística que a su vez habrían estado inspirados en otros confeccionados por una civilización desaparecida al final de la Edad del Hielo, lo suficientemente avanzada como para cartografiar todo el planeta.
 
Hapgood basaba su hipótesis en que, según él, estos mapas mostraban, a menudo de forma distorsionada, detalles que no podían ser conocidos por los cartógrafos y exploradores de la época. Por ejemplo,  los mapas de Piri Reis, Oronce Finé y Zeno mostrarían las costas de la Antártida y de Groenlandia aparentemente libres de hielos, mientras que el de Ahmed señalaría detalles de la costa Oeste de Norteamérica completamente desconocidos por aquel entonces en Europa y en la zona del Mediterráneo. De igual forma, Hapgood argumentaba que la precisión alcanzada en la representación de las longitudes geográficas en los portulanos, en el mapa de De Caneiro y en el de Piri Reis, era sencillamente imposible sin ayuda de instrumentos sofisticados.
 
El heterodoxo profesor, que negaba la deriva continental, afirmaba que los polos habían sufrido un dramático desplazamiento de 15 grados hacia 9600 a.C. que habría terminado de golpe con la Edad de Hielo, acabando de paso con una civilización que pervivía en la memoria de los hombres con nombres como la Atlántida y Mú, y cuyas herederas habrían sido las primeras culturas de la historia. Fundamentaba además sus conclusiones en que los conocimientos de la época apoyaban que la Antártida y otras zonas polares habrían estado libres de hielos hace 10000 años y en que el análisis detallado de mapas como el de Piri Reis apuntaba a que habían sido confeccionados utilizando trigonometría esférica y utilizando como centro la ciudad de Alejandría.
 
Sin embargo, en los años que siguieron a la publicación del insólito best seller, casi todos los argumentos de Hapgood se vinieron abajo. Los estudios científicos demostraron, más allá de toda duda, que la Antártida nunca estuvo libre de hielos en una época tan tardía, que los supuestos conocimientos geográficos no pasaban de ser meras coincidencias, y que los análisis trigonométricos de Hapgood estaban sesgados para forzar la conclusión. De igual modo, la precisión (francamente chocante) en las longitudes de los portulanos era compatible con el trabajo cuidadoso y metódico de los cartógrafos y marineros de la época.
 
Hapgood, por lo demás un buen académico que dio clases de historia, antropología y economía, continuó toda su vida enganchado a las pseudociencias. Apoyó las fraudulentas figuras de Acambaro (en las que se muestra a los hombres manejando tecnología punta y conviviendo con dinosaurios) como auténticas, y trabajó con el médium Elwood Babbit, quien decía contactar con Jesús, Marc Twain y Vishnú. Sin embargo, su trabajo no cayó en saco roto. Maps of the Ancient Sea Kings se convirtió por derecho propio en una de las obras más emblemáticas de la pseudociencia del siglo XX, una cuyos argumentos y conclusiones han sido repetidos hasta la saciedad en libros, artículos y páginas web a lo largo y ancho del planeta durante los últimos cincuenta años.

¡Hasta pronto!
 
(*) Para aquellos que estéis interesados en echarle un vistazo a este más que curioso libro, se puede adquirir en internet en la edición revisada de 1997 de Adventure Unlimited (en inglés).

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